A mi manera… “El síndrome de Frida” por Kristell Álvarez Solorzano

“Si tienes que anularte o destruirte para que tu pareja sea feliz,

 estás con la persona equivocada”

Walter Riso

EL SINDROME DE FRIDA

Kristell Álvarez S.

                No sé si el termino existe como tal en la psicología, creo que no, pero es una situación por las que hemos pasado muchas mujeres, el síndrome de Frida, o en otras palabras: el complejo de tapete.

                Todos conocemos la tormentosa historia de Frida y Diego, ese amor tóxico en donde ella le soportaba lo que fuera con tal de no perderlo, perdonando lo impensable, hasta que le fuera infiel con su hermana. Sin embargo, a pesar de enarbolar la bandera del amor para gritar que por eso seguía ahí a pesar de todo, no era eso lo que la unía a él, sino una dependencia emocional que no le permitía salir de ese círculo vicioso de daño y perdón absurdo.

                La cuestión es que entre hacer todo por amor y denigrarte hay una gran diferencia. Por amor apoyas en las malas, das atención, detalles y puedes hacer un par de locuras hermosas que no te lastiman, pero lo principal es que esa entrega es recíproca, si no recibes lo mismo no es sano. El dar sin recibir es para los sumisos, el amor debe ser de ida y vuelta, o no es amor, es masoquismo.

                Todas hemos sufrido alguna vez el síndrome de Frida, unas más veces que otras. Nadie se ha salvado de amar a lo Frida. De darse entera hasta quedar vacía. De ser sumisa por miedo a perder. Perdonar lo impensable por temor al abandono. De olvidarse de si misma para centrarse en quien creemos amar, en volverse una sombra detrás de ese ladrón de tus suspiros. Te vuelves la incondicional, la que está siempre a pesar de todo, la que no exige, tan solo permanece a pesar de no ser tratada como merece. La mujer que no se va a pesar de no sentirse valorada. Que aguanta y aguanta… y eso, déjame decirte, que no es amor. No puede ser amor.

No uses ese sentimiento tan sublime como bandera, permitir que alguien te trate como tapete no es amor, es dependencia y baja autoestima. Porque el principal motivo de aguantar un trato tan despectivo es la falta de amor propio, no te crees suficiente ni merecedora de algo mejor, sientes que si ese ser que está a tu lado se va, nadie más va a amarte, pero ¿Qué crees? Esa persona no te ama, solo te utiliza, así que dejarla ir no es perder a quien crees que siente algo por ti, sino quererte lo suficiente para saber que mereces mucho más que ser una opción de a ratos.

Si sientes que debes esforzarte para que alguien este a tu lado, si dejas de ser tú y hacer lo que te gusta, si estas parada en la puerta con un pie en el aire esperando su llamada para salir corriendo o soportas desatenciones, te nulificas y te mimetizas con sus gustos, si aguantas desaires, humillaciones y maltratos psicológicos. Si pasas todo esto en tu relación estas inmersa en el síndrome de Frida, y lo mejor que puedes hacer es alejarte, parar en seco y dar media vuelta en el sentido contrario.

Y seguro te preguntaras por que sufrimos este síndrome, la respuesta es fácil: baja autoestima. Como dice la frase de Walter Riso: “El amor empieza en casa, si no te quieres, nadie te querrá”. Tan sencillo como eso, podemos traer arrastrando carencias afectivas de la infancia u otros problemas similares que nos han llevado a desvalorizarnos, a aceptar al primero que nos dice “mi alma” porque creemos que si al fin alguien se fija en nosotras debemos casi estar agradecidas. Sé que son palabras duras, pero tristemente, son reales. Y para poder superar esto no basta con que yo te diga que tienes que amarte porque eres grandiosa, necesitas ir con una persona especialista que te ayude a llegar a la raíz del problema, a la razón por la que no te quieres. La buena noticia es que si estás leyendo esto y te toca el corazón, si mueve las fibras más profundas dentro de ti, vamos por buen camino, ya te estás dando cuenta. Nunca es tarde para irte de donde no eres feliz ni bien amada.

El amor no es sacrifico. Tampoco es a fuerzas. El amor es libertad, debe hacerte sentir plena y feliz. Si estas con alguien y la mayor parte del tiempo sientes ansiedad y duda de lo que sienten por ti, eso no es amor, sal corriendo de donde no te quieren, que ya en el camino encontrarás quien de verdad lo haga y la sombra de la duda jamás cruzara por tu cabeza. El amor es confianza. Es complicidad, amistad, deseo y honestidad. Mereces ser amada así, tal cual eres, sin dudas y a todas horas. Mereces que te regalen magia con dosis perfectas de realidad. Lo mereces, ahora debes creértelo para que no aceptes menos.

Recuerda que Dios te hizo mujer, no hormiga, no te conformes con migajas. No te quedes a esperar un milagro, la esperanza en el amor a veces es lo primero que debes perder. La dignidad,  nunca.

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