BURN OUT: Sídrome del trabajador quemado por Kristell Álvarez del programa “A mi manera”

BURN OUT: Síndrome del trabajador quemado

Esta nueva enfermedad laboral se da más a menudo en las mujeres que en los hombres, tal vez porque estamos expuestas a mayor presión debido a que tenemos que hacer más meritos que los hombres para alcanzar los altos puestos ejecutivos lo que hace que nos le exijamos a nuestro cuerpo y mente más de lo humanamente posible, y como consecuencia lógica nuestro organismo se derrumba ante tanto estrés.

El exceso de trabajo “quema” a las personas, es decir las agota, las lleva al límite de su capacidad y las debilita rompiendo el delicado equilibrio mente-cuerpo, de ahí el término establecido para este síndrome.

Los principales síntomas son fuertes dolores de cabeza, alteraciones digestivas y del sueño, fatiga extrema, presión arterial elevada, depresión, apatía y ansiedad.

Este mal es muy común entre las personas que tienen a su cargo grandes responsabilidades y a quienes constantemente tienen contacto con muchas personas. Sin embargo la situación económica tan difícil que afecta al mundo y que provoca tanto desempleo y despidos masivos ha contribuido a proliferar este sindroma, pudiendo ocurrirle a cualquier persona, sin importar su profesión o actividad.

Vivimos en una sociedad que valora a las personas por su posición social y económica, lo que obliga a muchas personas a buscar conseguir el “estatus ideal” a toda costa, sin importarles nada más, dejando de lado a la familia, las relaciones personales, los amigos y todo aquello que realmente vale la pena, y todo por demostrar que son superiores.

Es importante señalar que este mal no se da únicamente dentro del ambiente laboral, también dentro de las escuelas ha habido claras señales de su existencia. Y es que la búsqueda incansable de ser el mejor cueste lo que cueste no es exclusiva de los trabajadores, los estudiantes también se enfrentan a esta competitividad queriendo lograr conquistar todos los aspectos: excelentes calificaciones, éxitos deportivos y popularidad social.

Por lógica estos estudiantes ingresarán a su vida laboral con esa misma mentalidad, lo que hará que a una temprana edad se sientan agotados de tanto estrés acumulado y terminen “quemados”.

Las personas que viven en está situación no tienen una buena calidad de vida, su afán por ser siempre los mejores, por hacer todo bien, por alcanzar un la superioridad, les debilita física y emocionalmente, llegando al grado extremo de perder el interés por la vida sino lo logran, lo que les lleva a la decisión fatal de suicidarse. Suena un poco dramático, pero tristemente es la realidad de muchos ejecutivos y deportistas profesionales.

No es que esté mal querer ser el mejor, sino que está mal que esa sea la única razón de su vida, su único objetivo, y se exijan más allá de sus límites para alcanzarlo. La vida es mucho más que eso, la carrera profesional sólo es una rebanada, no el pastel completo.

Salir de está enfermedad no es algo fácil, se requiere de ayuda profesional y drásticos cambios en tus hábitos laborales, y si el mal ya es crónico es posible que necesiten ser internados en clínicas de descanso.  Así que es mejor poner un alto a tiempo y prevenir “quemarse”, para lograrlo sigue las recomendaciones de los psicólogos especializados en el tema:

  • Debemos aprender a definir nuestras prioridades, darle a cada cosa su correcto lugar y tiempo, dar lo mejor de ti en el trabajo, pero no más allá de tus limites ni de tus capacidades, no exigirte aquello que no puedes.
  • Reza el dicho que hay más tiempo que vida, así que aprovéchalo, no lo dediques todo a trabajar, tus jefes no te van a hacer un monumento por quedarte horas extras o llevarte trabajo a casa, haz lo que tengas que hacer en las horas que debas hacerlo, por algo la ley establece las jornadas de trabajo de ocho horas.
  • Cuida tu alimentación, una dieta bien balanceada nos ayuda a tener los nutrientes necesarios que le dan energía a nuestro cuerpo.  No te saltes ninguna comida, esto hace lento a  tu metabolismo y te provoca aún más cansancio.
  • El ejercicio nos ayuda a eliminar el estrés, además libera endorfina que es la hormona de la felicidad, lo que te ayudará a estar de mejor humor y libre de tensiones.
  • El ser humano necesita dormir 8 horas diarias, así que olvídate de quedarte despierta a tarde trabajando. El sueño ayuda a nuestra mente a relajarse, permite que todo nuestro organismo descanse y de esta manera funcione mejor. Si tienes problemas para dormir no tomes pastillas, mejor establece una rutina diaria, acuéstate a la misma hora cada día, utiliza un antifaz para que ningún rayo de luz pase a través de tus parpados, la luz provoca que no descanses bien. También puedes seguir algunas de las recetas de la abuelita para dormir: leche tibia antes de acostarte, un tecito de tila, un baño con agua tibia, y otros truquitos más que tienen siglos funcionando. El cuerpo es una maquinaria que funciona en base hábitos, poco a poco lograrás acostumbrarlo a que a la hora que tú establezcas debe dormir, ten paciencia, comprende que después de tantos años de trasnocharlo puede andar algo norteado.

No pases por alto las señales que tu cuerpo te envía, ese dolorcito de cabeza continuo o ese cansancio extremo que te dificulta el levantarte de la cama cada mañana, no son de a gratis, son la forma en que tu estrés se está manifestando, así que analiza tu ritmo laboral y haz un alto a tiempo, no dejes que la sangre llegue al rio. Recuerda que nadie es indispensable y menos para una empresa, así que nada, absolutamente nada, vale lo suficiente para que pongas en riesgo tu salud o tu vida.

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