El nacimiento de Sarah. Capítulo inédito de la escritora Bella Hayes (saga Las hermanas Sfeir)

El Nacimiento de Sarah
Jake desayunaba en el comedor íntimo que tenía en su habitación, Nahla aún estaba dormida. Había pasado una noche agitada, su vientre voluminoso no le había dejado dormir bien, se levantó muchas veces para ir al baño, después la posición acostada le resultó incomoda, se ahogaba y le dolía la espalda. Él, pacientemente buscó almohadas y cojines para aliviarla, hasta que su mujer encontró una postura cómoda semisentada. Cerca del amanecer el agotamiento había ganado la batalla y se encontraba en el más profundo de los sueños. Un quejido hizo que levantara la cabeza de la tablet donde leía las noticias, Nahla se removía en la cama, miró un rato a su esposa hasta que vio que seguía profundamente dormida. Sin hacer ningún ruido salió de la habitación pasó primero por la habitación de Billy y vio que este ya se encontraba despierto, su niñera Anna estaba intentando vestirlo mientras un inquieto niño saltaba en la cama.―¡Papá! ―gritó el chiquillo lanzándose de la cama para ir a su encuentro.
Jake lo levantó en sus brazos riendo, lo besó y lo lanzó en el aire, ganándose unas risas de su pequeño y ¡más, papá!, rato después cuando sus brazos ya le dolían por el juego, lo dejó en la cama.―¿Mamá? ―preguntó el niño―Aún duerme, pequeño, mamá está cansada, tu hermanita anoche estuvo muy inquieta.―¿Gorda? ―preguntó el niño simulando la barriga de Nahla.―Sí, tu hermanita aún está en la barriga de mamá, pero hay que dejarlas descansar, Anna te llevará a desayunar y al parque, cuando regreses verás a mamá.―Bien ―respondió el niño.
Regresó sobre sus pasos y tocó la puerta de la habitación de Jade. Su hija mayor pronto terminaría la secundaria y entraría en la universidad, pensó en lo rápido que pasó el tiempo y, en lo feliz que estuvo cuando se dio cuenta que tenía una hija, se perdió tanto de su niñez que ahora le costaba asimilar que muy pronto se iría de la casa y solo la vería en vacaciones. La puerta se abrió y una impresionante chica le sonrió.―¡Hola, Papá! ―saludó Jade dándole un sonoro beso. 
Mustafá bufó y salió de la habitación dejando ver su inconformidad ante esa muestra de cariño de sus humanos, caminó por el pasillo y fue hasta la habitación de su última adquisición: Billy
―¿Cómo amaneció mamá hoy?, estaba terminándome de vestir para ir a verla. ―comentó Jade―Eso venía a decirte, aún duerme, pasó mala noche, te aviso si despierta antes de que sea la hora de que salgas a clases.―Está bien, papá, bajo a desayunar y salgo más tardar en veinte minutos.   ―Regreso con ella, ya estamos en la semana del parto y no quiero dejarla mucho tiempo sola ―dijo Jake.―No te preocupes, si no la veo antes de salir dile que la amo.―Está bien, pequeña.
Jake salió de la habitación de Jade y regresaba caminando cuando un grito de Nahla le heló la sangre. Corrió por el pasillo, hasta llegar a su dormitorio, abrió la puerta y se encontró a su esposa aferrada al dosel de la cama y paradas sobre charco de agua.―Creo que Sarah está por llegar ―anunció Nahla con el dolor reflejado en la cara.
Jake se había quedado petrificado mirando a Nahla. Jade entró al dormitorio empujándolo y haciéndolo reaccionar.―Muy bien, cariño, vamos a ponerte un vestido para salir al hospital ―dijo Jake tratando de mantener la calma.―Mamá, ¿cada cuánto tiempo estás teniendo contracciones? ―preguntó Jade.―No lo sé, sentía una molestia en la espalda, pero tenía tanto sueño que no le he prestado atención.―Está bien, mamá tomaremos el tiempo.
En el momento en que Jade terminó de hablar, Nahla se dobló del dolor.―Papá, olvídate del vestido, no han pasado ni cinco minutos desde la última contracción, creo que debemos salir volando de aquí.
Jake palideció, no sabía si cargar a Nahla o ayudarla a bajar. Jade rodeó a su madre por la cintura y comenzaron a caminar hacia la puerta.―Jake, muévete y trae la maleta ―ordenó Jade.«De nuevo soy Jake» pensó, tomó la maleta y se apresuró a caminar detrás de su esposa e hija. Mustafá daba vueltas alrededor del grupo maullando. Él bajó rápidamente llamó a Seth uno de los guardaespaldas para que trajera el auto. Jade subió delante con él, mientras Jake y Nahla se sentaron en el puesto de atrás. Una nueva contracción hizo que ella gritará y apretara su mano muy fuerte y él pensó que nunca se imaginó que su esposa tuviera tanta fuerza.―¡Demonios, Jake!, tengo ganas de pujar ―gritó Nahla.―¡No!, cariño, aún no, falta para llegar al hospital.―¡Me interesa una mierda el hospital! ―gritó Nahla de nuevo ―¡Esta bebé viene para fuera, sí o sí! !¡Me duele!, ¡quiero la epidural! ―Sollozó su esposa.―Cariño, tranquilízate, pronto llegaremos ―Jake continuó hablando suavemente ―¡Seth, acelera!―Sí, señor ―respondió el guardaespaldas.―¡Papá, cálmate!, debemos llegar vivos al hospital, dale espacio a mamá para que se recueste y revisa si ves la cabeza del bebé, la contracciones ahora son más seguidas y a lo mejor no llegamos al hospital.―¿Qué?, no, no, llegaremos, yo no sé nada de partos ―gimió Jake asustado ―resiste, bebé, por favor no salgas todavía.―¡Claro como no es a ti a quien le duele!, no te importa decirle que se quede adentro, ¡te odio, Jake!, ¡ay que dolor! ―gritó Nahla.
Jake estaba impactado, Nahla nunca le había hablado de esa manera, cuando nació Billy no fue así, aunque impresionado con el nacimiento de su hijo, todo fue más controlado, relajado, y seguro.―Estamos llegando, señora, pronto tendrá atención médica ―informó Seth.
Nahla solo contestó con un gemido―Tranquila, cariño, ya casi llegamos ―alentó Jake―¡Estoy de parto, no sorda!, ya escuché a Seth ―respondió Nahla de mal humor.―¡No aguantó más, ahí viene!, ¡maldición, Jake, quítame las bragas!―Pero, Nahla, amor…―susurró Jake aterrado.―¡Qué amor, ni que nada!, ¡no te importó quitármelas para hacerme este bebé! ―gritó Nahla clavándole las uñas en un brazo.―¡Oh, Dios!, demasiada información ―murmuró Jade provocando la risa de Seth.―Señor, yo que usted le haría caso a la señora y le quitaba las bragas ―dijo el guardaespaldas.―¡Cállate! ―gritaron al mismo tiempo Nahla y Jake―Sí, señor ―dijo el pobre hombre con un suspiro.―Es cierto, papá, quítaselas o el bebé no podrá salir.―Aaaaah, la cabeza está saliendo ―gritó Nahla.―¡Demonios! Ya llegamos, Jade, corre a buscar un médico.
Jade salió del auto y corrió a obedecer a su padre, mientras Jake arrancaba las mojadas bragas de Nahla.―¡Oh, Dios, la cabeza está saliendo! ―gritó Jake, tapando el grito de Nahla.―Déjeme ver, señor ―pidió el guardaespaldas.―¡No mires a mi mujer! ―gritó Jake.―Señor, tengo formación médica.―¿Por qué demonios no lo has dicho antes?, ven acá
Jake bajó del coche y Seth se puso frente a las piernas abiertas de Nahla, habilidosamente desenrolló el cordón umbilical del cuello del bebé y la giró, le dijo a la madre que pujara de nuevo y recibió en sus manos a la nueva integrante de la familia.―Es una niña, señor.―¡Oh, Dios! ―fue lo único que atinó a decir antes de caer desmayado.

Jake, suspiró mientras apoyaba la frente sobre el vidrio de la sala de bebés, la cabeza le latía después de los puntos de sutura que tuvieron que darle tras su desmayo, los doctores no sabían a quien atender primero a él o a su esposa e hija, ¡qué vergüenza!, lo levantaron primero a él y luego volvieron por su familia. 
Sus ojos no podía separarse de su pequeña Sarah, era hermosísima, tan rubia que su pelo parecía blanco, y sus ojos marrones miraba a su alrededor con serenidad, muchos bebés estaban llorando mientras eran atendido por las enfermeras, pero no su pequeña, nunca pensó que podía llegar a querer tanto a alguien, cuando la vio en los brazos de Seth el amor lo impactó tan  duro que pensó que lloraría. Después miró el cuerpo de su esposa y se desmayó. ¡Demonios! Cuando Billy nació él estuvo al lado de Nahla, sujetando su mano, y aunque cortó el cordón a su bebé nunca miró directamente a la zona íntima de su esposa, si lo hubiese hecho es probable que Sarah no hubiese llegado.
Jade, se acercó a su padre y se abrazó a su espalda. Jake la haló a sus brazos y se cobijó en ella.―¿Estás bien, papá?―Sí ―dijo distraídamente ―mírala, es tan hermosa mi pequeña Sarah.―Sí, es un dulce ―estuvo de acuerdo Jade.―¿Ya no soy tu niña favorita? ―preguntó Jade medio en broma, medio en serio.―Sabes que te amo profundamente…―Sí lo sé, papá, era broma.―No, quiero decirte esto, cuando llegaste a buscarme ese día a mi oficina el amor me golpeó muy fuerte y no pude decirte nada porque tú me culpabas de haberlas abandonado, así que ese primer abrazo tuve que dejarlo pasar, después llegó Billy y volví a sentir ese golpe de amor instantáneo, pero con Sarah siento que me ahogo de amor, tal vez porque en ese coche tuve un miedo atroz de perderla, tal vez porque la vi nacer y eso me marco, tal vez porque sé que será mi última hija. En este momento siento que los amo a todos muchísimos, pero todos los hijos se aman de manera diferente, creo que tiene que ver con quien te necesita más o a quien percibimos como el más indefenso, si me preguntas a quien amo más te diría que a todos porque el amor que siento es tan grande que reboza todas las medidas posibles.―¡Oh, papá! Te amo, eres el mejor papá que hubiese podido pedir ―dijo Jade conmovida―Sé que me amas, pero el amor más grande lo sentirás cuando tengas en brazos a tus propios hijos ―expresó Jake ―Vamos, quiero ir con tu madre.―Yo me quedaré aquí mirando a Sarah y esperando a la familia, ve con mamá.
Jake entró a la habitación de su esposa sintiéndose un fracasado, no pudo ayudarla cuando ella lo necesitó y la ayuda tardó más por su desmayo. Nahla abrió los ojos cuando sintió que empujaban la puerta.―Jake…―Nahla, lo lamento mucho ―¿Le pasó algo a Sarah? ―preguntó palideciendo.―No, amor, nuestra bebé está bien, lo que lamento es haber sido un inútil, tú estabas con dolor y yo no sabía cómo ayudarte, si no hubiese sido por Seth, quizás nuestra Sarah no estaría viva, después llegamos aquí y en vez de no estorbar vengo y me desmayo ―expresó contrito.―Ven acá, Jake, amor mío ―pidió Nahla palmeando su colchón.
Jake obedientemente se sentó a su lado. Nahla estiró su mano y giró su cara para poder mirarlo a los ojos.―Jake, ¿me amas? ―preguntó suavemente.―Como nunca he amado a nadie.―Eso es todo lo que necesito de ti, tu amor y que estés a mi lado, cariño, no me podías ayudar porque en ese momento necesitaba un médico, estaba muy asustada, el parto de Jade fue largo y muy doloroso, el de Billy mucho más fácil por la anestesia, sabía que estaba más allá de la epidural y tenía miedo de sentir el mismo dolor, este dolió como el demonio, pero fue mucho más rápido, así que levanta esa cara y dame una sonrisa que es todo lo que en este momento necesito de ti.   
Jake le mostró los dientes en una mueca y Nahla rió fuerte, arrancándole una sonrisa genuina al verla reír.―Ahora háblame de mi hija ―pidió Nahla.―Jade tu hija mayor y está…―¡Jake!―Está bien, Sarah es un pequeño bombón muy rubia con unos grandes y hermosos ojos marrones, es muy guapa se parece a mí ―Nahla lo golpeó juguetona en el brazo ―te aseguro amor mío que estoy pensando en comprar una escopeta, porque si viene algún paisano  tuyo a pedir su mano en matrimonio.
Nahla rió ante su ocurrencia, amaba a su marido y él la amaba a ella, tenía tres maravillosos hijos, no podía pedirle más a la vida, era sumamente feliz. 

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