El poder de la música romántica

A muchos nos encanta la música romántica, balada pop bien llorona. Estés o no en pareja, creo que llena las emociones de cierta manera. Además estamos tan acostumbrados a llevarla en nuestros dispositivos o a escucharla en la casa o el trabajo que es un acto cotidiano para mucha gente.

Igual hay varias personas que suelen decir “¡¿cómo puedes escuchar ‘eso’?!” con una cara de horror tan mal imitada que uno cree que son insensibles.  Un estudio francés publicado en Psychology of Music reveló que las canciones de amor predisponen a las mujeres a aceptar una cita. Igual es algo exagerado, pero ¿quién sabe? igual son expertos quienes lo afirman.

Bueno, la cuestión es que científicos de la U. de Bretagne-Sud y de la U. de Paris-Sud, pusieron a prueba a 87 mujeres solteras de 18 a 20 años y las hicieron escuchar música romántica. Los resultados: 52% aceptó dar su teléfono a un chico guapo para un encuentro si un poco antes oía música romántica. En tanto, un 28% respondió de forma neutral.  Esto se explica porque la música induciría “afectos positivos” asociados a la recepción de peticiones amorosas. Lo cierto es que siempre la música –sea romántica o no- genera estados que nos ponen más felices, relajados o activos (según sea su ritmo). Ya varias indagaciones lo han dado a conocer, como la publicada en Nature Neuroscience: “El intenso placer que sentimos al escuchar música provoca en el cerebro la secreción de dopamina, un neurotransmisor que también se libera ante placeres más concretos asociados a la alimentación, el sexo, el consumo de drogas o el dinero”, expone la nota.

Aprovechando la curiosidad veamos los rankings de canciones que lideran en fieles fans. Y entre los últimos años están: Fuiste tú, de Ricardo Arjona y Gaby Moreno; ¡Corre! de Jesse & Joy; No me compares, de Alejandro Sanz; De qué me sirve la vida, de Camila; Creo en ti, de Reik; Aire Soy, de Miguel Bosé y Ximena Sariñana; Solamente tú, de Pablo Alborán, entre otras.

Sea como sea, mejor tener precaución y no andar aceptando citas exclusivamente porque “algo” como la música nos hizo sentir bien un poco antes de recibir la invitación. Ahora, si el prospecto merece una oportunidad se puede pensar con un poco más de detención ¿no?

La relación de la música con nuestros sentimientos

Que la música tiene incidencia sobre nuestros procesos mentales, sensaciones y percepciones (es decir, sobre nuestra psicología) se ha hecho evidente a través de estudios científicos diversos a lo largo de los años. La música ejerce una importante fuerza emocional sobre las personas, sobre nuestro comportamiento en cualquier etapa de la vida.

La psicología de la música comienza su andadura allá por principios del siglo XX. Por un lado, los estudios tratan de demostrar que la música contribuye al equilibrio entre los dos hemisferios del cerebro, ya que la actividad sensorial que se deriva de la transmisión de ondas desde el oído hasta el cerebro, pasando por el sistema nervioso central, se localiza en las zonas que regulan nuestras emociones. Eso desde un punto de vista psicofisiológico.

La música está más presente en nuestras vidas de lo que pensamos. Desde que somos muy pequeños, estamos expuestos a la voz de las personas de nuestro entorno, que nos llega en forma de una melodía muy particular, especialmente la de los padres. La música está muy relacionada con la inteligencia emocional, por lo que escucharla de la forma adecuada permite desarrollar y controlar ciertas habilidades como la empatía, es decir, la capacidad de ponerte en el lugar de otra persona, de compartir sus sentimientos.

Dada la importancia de esto último, los expertos recomienda la educación musical, siendo el canto un medio de expresión muy completo.

Canciones que transmiten sentimientos

Desde las ópticas de la psicofisiología y de la psicobiología, por lo tanto, queda demostrado que la música guarda una estrecha relación con nuestras emociones. De ello se puede deducir que todas las creaciones musicales, de un modo u otro, nos transmiten ciertas sensaciones, ciertos sentimientos.

La profesora Elizabeth Margulis es la autora de un ensayo titulado “On repeat: how music plays in the mind”, del que se han hecho eco medios de comunicación como la revista GQ. Según apuntaba, una gran parte de la música que escuchamos ya la conocíamos, es decir, son canciones que ya habíamos oído que, por un motivo u otro, se convierten en nuestras favoritas. Y ella trató de desgranar ese porqué.

En primer lugar, tiene que tratarse de algo repetitivo, y esto hace referencia no solo al número de veces que escuchamos una canción, sino también a que ésta tiene una estructura reiterativa, con unos pocos elementos que se repiten una y otra vez. Si te has preguntado alguna vez por qué las canciones tienen estribillos y repiten palabras, aquí está la respuesta.

No todas las canciones reiterativas o que se escuchan mucho, sin embargo, tienen los mismos efectos en todas las personas. Entran en juego otros elementos como los recuerdos que se tengan asociados a ella o el tema mismo que se trate en la canción.

Así, en cuanto a canciones que transmiten sentimientos, cada cual tiene la suya. Y ahora ya sabemos por qué.

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