El poder de un beso

El poder que tiene un beso

De los 12 ó 13 nervios craneales que afectan la función cerebral, cinco son los que funcionan para enviar y recibir mensajes desde los labios, mejillas y nariz hacia el cerebro al besar, proporcionando fragmentos de información sobre la temperatura, gusto, olor y movimiento, como parte de la aventura de besar.

Según el doctor Chip Walter, autor de un estudio publicado por el Institute Mellon en la Universidad de Carnegie Mellon y de varios libros, cuando besamos soltamos un cóctel de químicos que gobiernan el estrés humano, la motivación, las uniones sociales y la estimulación sexual. Él aclara que besar tiene también efectos primarios en nosotros: el desfile visceral ordena un incremento en el pulso y la presión sanguínea, las pupilas se dilatan, la respiración se hace más profunda y los pensamientos racionales se retraen, por lo cual el deseo suprime la prudencia y la autoconciencia.

“Cuando la pasión toma el control, un beso reúne a dos humanos y los junta en un intercambio de esencias, gustos, texturas, secretos y emociones. Besamos furtivamente, lascivamente, gentilmente, tímidamente, con hambre y exuberancia. Damos besos ceremoniales, afectivos, besos con aire de Hollywood, besos de muerte y, al menos en los cuentos de hadas, piquitos que resucitan princesas”, señala Walter.

Añade que los labios posiblemente evolucionaron primero para la alimentación y luego se aplicaron para el habla. Sin embargo, al besar se satisfacen diferentes tipos de hambre. “En el cuerpo, un beso desencadena una cascada de mensajes neurales y químicos que transmiten sensaciones táctiles, excitación sexual, sentimientos de proximidad estrecha, motivación y hasta euforia”, añade.

El beso es una aventura comunal pues la fusión de dos cuerpos envía comunicados a la pareja que son datos poderosos que surgen de cada uno. Según investigaciones recientes, si el primer beso no sale bien, puede detener una relación prometedora cuyo destino será morir en el camino.

Desde que el acto de besar evolucionó, se ha comprobado que es adictivo. Los labios humanos disfrutan la capa delicada de piel sobre el cuerpo y están entre los más densamente poblados con neuronas sensoriales en comparación con cualquier otra región corporal. “Cuando besamos, estas neuronas disparan mensajes al cerebro y al cuerpo, causando deleitables sensaciones, emociones intensas y reacciones físicas”, dice Walter. Añade que las investigaciones han sorprendido al encontrar que los niveles de oxitocina se elevan sólo en los hombres, mientras que descienden en las mujeres después del beso. Esto determina que ellas requieren más que un beso para sentirse emocionalmente conectadas o sexualmente excitadas.

Pero ¿puede un beso tener tanto poder? Según algunos investigadores que realizaron una encuesta, se comprobó que el 59 por ciento de los hombres encuestados y el 66 por ciento de las mujeres, admitieron que alguna vez se habían sentido atraídos por alguien solo para descubrir que su interés se evaporaba luego del primer beso. Según lo encontrado en estas reacciones, el besar puede jugar un papel crucial en el progreso de una pareja, pero difiere entre hombres y mujeres. En definitiva, el beso lleva mensajes ocultos. Una investigación realizada con parejas que se besan en público en Estados Unidos, Alemania y Turquía, determinó que ladeaban sus cabezas hacia el lado derecho dos veces más frecuentemente, previo a que sus labios se tocaran.

Según expertos, esta conducta está relacionada con la lateralización de las funciones cerebrales como el habla. Pero la naturaleza puede también influir en nuestra tendencia a inclinar a la derecha y los estudios demuestran que el 80% de las madres, ya sea que usen la mano derecha o la izquierda, mecen a sus infantes sobre el lado izquierdo. Esto hace que los infantes arrullados, con su cara hacia arriba y sobre el lado izquierdo se reclinen a la derecha para ser amamantados o acariciados. Por esta razón, algunos científicos han propuesto la teoría de que quienes inclinan sus cabezas hacia la izquierda demuestran menos calor y amor que aquellos que la inclinan hacia la derecha. En teoría, inclinarse hacia la derecha expone la mejilla izquierda, la cual es controlada por la mitad derecha del cerebro que es más emocional.

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