EL ORGASMO MASCULINO Y LA SEXUALIDAD SEGÚN LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA.

El orgasmo no es la eyaculación Por Carlos Molar

La mayoría de la gente piensa que los orgasmos masculinos se tienen cuando se eyacula. Esto suele ser así, pero no obligatoriamente. En realidad, la eyaculación puede darse después de haber alcanzado el clímax e incluso no darse. Un hombre puede tener un orgasmo y no haber expulsado semen: “Los hombres que llegan al orgasmo sin eyacular tienen el potencial de alcanzar clímax ininterrumpidos”, explica el biólogo y sexólogo Alfred Kinsey, uno de los autores clásicos más conocidos en este tipo de investigaciones.

¿Los hombres pueden tener orgasmos múltiples? Sí, aunque es bastante más común el multiorgasmo femenino, los hombres pueden conseguirlo si se esfuerzan y practican a menudo.

Además del trabajo duro y bien asesorado, que nadie nace sabido, hay que hacerse a la idea de que muchos de los orgasmos que vayan disfrutando durante el acto no serán eyaculatorios pero sí placenteros. “La clave para conseguir orgasmos repetitivos en los hombres está en alcanzar el clímax sin eyacular”, añade Kinsey. La buena noticia: existen varias técnicas para conseguirlo”.

La clave para que los hombres puedan disfrutar de múltiples orgasmos durante una sesión de sexo es comprender que el clímax y la eyaculación no son la misma cosa”, ya que “En realidad son dos funciones separadas que tienden a ocurrir simultáneamente.

Una vez que un hombre eyacula, entra en el período refractario, que inhibe la posibilidad de tener más orgasmos”, por lo que si los hombres son capaces de separar estas dos acciones podrán alcanzar el clímax cuantas veces lo deseen.

Se recomienda a todos aquellos interesados en multiplicar su capacidad orgásmica, hacerse asiduos del sexo tántrico: “Con este los hombres pueden realmente separar el orgasmo de la eyaculación, por lo que son capaces de tener orgasmos múltiples y no limitarse solo a eyacular”. Si realizar estas prácticas da cierto vértigo o se percibe como un imposible, no hay problema, ya que  realizando ejercicios de relajación y respiración adecuados se pueden conseguir resultados similares.

La clave está en la relajación

Tenemos que dejar de centrarnos en el orgasmo como el fin de todo y ver que las relaciones sexuales son algo más”. Se debe controlar la respiración, los movimientos y mantenernos en un estado de ánimo relajado, es importante no correr. Por mucho que queramos llegar al orgasmo, las prisas no son buenas consejeras y la sobreestimulación puede desembocar en orgasmos poco placenteros y de una intensidad leve.

Juan Carlos Molar

Estudiante de los cursos de Semiología de la Vida Cotidiana; de Kabbalah; egresado Diseñador de la comunicación Gráfica por la UAM y la Maestría en creatividad para el diseño del INBA.

Twitter: @carlosmolar

Facebook: Carlos Molar

“EL PAPEL DE LA SEXUALIDAD EN LA SALUD, SEGÚN LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA.” Por Velia Sánchez

En todas las culturas la sexualidad ha sido parte importantísima de la vida. En la China Antigua se ejercía una amplísima variedad de prácticas sexuales que sorprenden, no sólo por cumplir con las funciones obvias de placer y reproducción, sino porque se consideraban indispensables si se pretendía vivir saludablemente, prolongar la vida y llegar a la iluminación. ¿Qué es, para mí, lo destacable de esta postura? Resumiendo, diré que para el Taoísmo el Ser está formado por tres niveles energéticos: físico, humano y espiritual, y que no podría entenderse (ni practicarse) la Medicina Tradicional China (MTCh) sin tener muy claro este criterio.

Todo padecimiento es definido como un desequilibrio en cualquiera de estas energías. Por ello cualquier buen tratamiento de MTCh tiene la expectativa de restaurar el equilibrio interno, y por añadidura, la relación con el medio ambiente.  En cuanto a lo sexual, hace más de dos mil años la MTCh ya disertaba sobre las causas de temas como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, la depresión, la “frigidez”, entre otras, y también sobre las vías de recuperación, misma que implicaba la reciprocidad energética del hombre y la mujer —aunque las relaciones sexuales no se reducían a la heterosexualidad— de tal modo que la retroalimentación y plenitud sexual requiere de la liberación o retención de la energía más pura y poderosa de la que estamos dotados: la sexual.

Desafortunadamente el desarrollo y establecimiento de las sociedades estructuralmente organizadas fue transformando la relación que el Ser mantenía consigo mismo, con sus semejantes y con la naturaleza, por lo que la sexualidad fue sujetándose a reglas sociales y morales: se fueron limitando las prácticas hasta desaparecerlas o volverlas secretas; el sexo se redujo a su función reproductiva y la sexualidad a lo genital; y perdió el misticismo que rodeaba de ese halo de sacralidad. Hoy día si esas prácticas aún existen, están convertidas en fetiches.

El reto para todos radica en atender nuestra sexualidad sin que tenga que manifestarse algún padecimiento orgánico. Romper con el romanticismo y consumismo del que se han rodeado el amor y las relaciones sexuales respectivamente, y dirigirnos a recuperar, sí nuestras funciones orgánicas sexuales, pero también reintegrarlas a la salud emocional y espiritual: reconociendo las creencias limitantes que tenemos con respecto a la sexualidad y replanteando la forma en que nos relacionamos con nuestro cuerpo y con el de nuestros compañeros sexuales; y por qué no, recuperando el poder sagrado de estas energías.

¡¡¡Por fortuna hoy día aún contamos con el amplio conocimiento milenario que nos ha heredado la MTCh!!!

Velia Sánchez T.

Terapeuta Certificada en MTCh.

Contacto: 5523117376

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