“SIEMPRE SE PUEDE HACER MÁS”

María del Carmen Ventosa Zimmermann

MACAVZIM

¿Alguna vez has sentido lo que es estar en los zapatos de alguien más?

Podrías recordar algún momento o talvez no, porque no todas las personas se dan el tiempo para pensar en ello, podría ni si quiera venir a su cabeza el pensar lo que puede estar viviendo el de al lado, incluso ni en su propia familia, ¿egoísmo acaso? ¿Cuántas familias pasan su vida sin conocerse entre ellas mismas?, compartiendo su casa, la mesa, el día a día, e ignoran quién en verdad tienen a lado, por supuesto que saben que son sus padres, hermanos, la abuela o la tía … y aun así ni se enteran de qué pasa por sus vidas, se da por hecho el conocimiento de la persona como un currículo dado que sabemos los estudios que tienen los miembros de la familia, la profesión, sus nombres, talvez su edad y hasta talvez sabemos la historia de su infancia o del cómo se conocieron o enamoraron nuestros padres, sin embargo mucha gente hasta eso desconoce, incluso aun conociendo todos estos detalles, podemos preguntarnos, ¿conocemos en realidad cuáles son sus sentimientos?, ¿sabemos por qué reaccionan de una u otra forma?, ahora imaginemos, si desconocemos a nuestra familia con la que vivimos y respiramos el día a día, ¿cómo pretendemos conocer a los demás? Y nos encontramos en una ruleta que se mantiene girando sin rumbo, en su mismo eje, como si fuéramos caminando con los ojos tapados, podemos encontrarnos con situaciones que creemos son ajenas a nosotros, como el presenciar la agresión hacia un individuo el cual no va a ser auxiliado por los observantes a pesar de estar involucrados en la escena,  esto ocurre porque generalmente el pensamiento si no es de temor, entonces será de poca importancia pensando que no tiene nada que ver con nosotros y en esto nos equivocamos, pues todos tenemos que ver algo con todos, “nada permanece de la misma forma después de accionar incluso sólo un pensamiento”, todo tiene una reacción y en esa reacción vamos involucrados todos.

Esto se da como resultado de la vida en la que vivimos hoy en día, ya que ha dado una vuelta de campana drásticamente en los últimos años sin dejar de mencionar en estos tiempos de pandemia, si de por sí había poco interés por conocer a las personas ajenas a nuestra vida, ahora la tecnología nos está comiendo y arrebatando el papel social que existía con sólo compartir el momento con una persona, hoy nos aleja cada día más, es un hecho que no es noticia nueva…  y desde mi punto de vista a pesar de la tecnología los culpables somos nosotros, ya que el valor del respeto, de la escucha, entre otros se están perdiendo, el interés por el cómo está el prójimo, el saber su historia para conocer el porqué de sus reacciones o acciones nos es indiferente en la mayoría de las ocasiones, por lo que pensar en quien ni conoces, pues es más difícil, ¿Y de qué estamos hablando? Pues justo hablamos de la “empatía” ésta se divide en dos categorías:  emocional y cognitiva.

La empatía emocional, es cuando vemos a alguien lastimarse o a una persona querida llorar, en ese momento se activa dicha empatía, de esta forma se configura la respuesta instintiva y también la reflexiva que tenemos hacia los sentimientos de los demás y por supuesto nuestra motivación inmediata para responder, más la indiferencia ante la situación puede hacer que pase de largo sin inmutarse.

La empatía cognitiva, es cuando imaginamos los pensamientos y emociones de los demás, el pensar en cómo ayudarlos siendo una empatía limitada. Cuando logramos conocer a las personas, empatamos con ellas de tal forma que podemos llegar a entender el porqué es o no es de cierta forma, siempre recordando que todos somos nuestras vivencias hechas experiencias, así que es imposible comprender al 100 a los demás porque percibimos de diferente manera, incluso unos gemelos que vivieron durante 9 meses en el vientre de su madre, perciben todo de diferente forma.

Si queremos trascender en esta vida, la empatía es no sólo necesaria, sino que es básica para que se puedan dar las relaciones humanas: además de influir directamente en la salud, ya que está relacionada con una mayor salud mental, con un equilibrio emocional y, por extensión, un mejor estado físico, porque al final todo es mental, y entonces puede llegar a ser un escudo frente a la agresividad facilitando la conducta prosocial, es decir, la ayuda, la cooperación y la solidaridad. Y entonces, ¿de qué nos sirve ser empáticos?, una de las cosas más importantes para las que sirve es para ser serviciales, siendo el inicio de todo, si la humanidad fuera empática con las necesidades de este mundo y nos destapáramos los ojos para ver más allá que nuestro propio ego y caprichos, entonces habría más servicio y ocupación por resolver las problemáticas ajenas, que al final también nos repercuten, tarde que temprano llegas hasta nosotros de una u otra forma, así que es tarea de todos convertirnos al servicio, no importa a lo que nos dediquemos, siempre se puede hacer más, en el momento que lo pongamos en práctica sin importar lo que nos cueste, empezarán a notarse los cambios en el mundo caminando justamente y vibrando en amor, porque para servir hay que aprender a amar, porque el que ama pretende servir, el que ama su vida la da, el que quiere pretende vivir como diría José José el amar es total plenitud, y cuando aprendamos a amar entonces aprenderemos a entregar, a dar de nosotros como lo es el servir, porque entre más amor, más amabilidad y a mayor amabilidad, mayor empatía. 

FRASE DEL DÍA

“El dar no es sinónimo de tener que hacer algo por alguien, sino el desear hacer algo por alguien, no es mirar ciegamente con los ojos, sino mirar abiertamente con el corazón, es amar sin conocer y entregar sin depender, el dar es servir y servir es amar”.

Este es el Rincón del Pensamiento, donde te trasladamos del corazón a la razón, te invito a sintonizarnos todos los miércoles a las 9:00 am y repeticiones los sábados a las 2:00 pm por RadioPassionUS.

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